Valletta
La capital de Malta está situada en un promontorio
de la costa oriental. Se sitúa entre el Grand
Harbour, al sur, y el puerto de Marsamxett, al norte.
Se bautizó así a la ciudad en honor de
Jean Parísot de la Vallette, Gran Maestro de
la Orden de los Caballeros de San Juan, quien dirigió
genialmente la reconstrucción de la ciudad después
de expulsar a los turcos en el Gran Sitio de 1565. La
Valetta sigue siendo una hermosa ciudad barroca, aunque
a veces poco apreciada. Son imponentes sus fortificaciones,
con gigantescas murallas de piedra que convergen en
el castillo de San Elmo.
Su traza es rectangular, pese a lo accidentado del relieve,
y muchas de sus calles terminan en empinadas escalinatas
que descienden a la zona de muelles. Su calle principal
es Kingsway, trazada paralelamente a la Strait Street,
conocida con el nombre poco halagador de Gut (tripa).
Antiguamente, la Strait Street era la única calle
donde los caballeros podían batirse en duelo.
Posteriormente fue la «zona roja» de bares,
restaurantes baratos y casas de mala nota, visitadas
por marineros.
La Valetta posee muchas bellas iglesias y palacios,
entre los que destaca la catedral de San Juan y los
auberges, o alojamientos de los caballeros. El Auberge
de Castille, remozado en el siglo XVIII, es en la actualidad
la oficina del primer ministro. El Grand Harbour cuenta
con varios diques y puede recibir barcos de hasta 300.000
toneladas de peso.
Enfrentada a Valletta se encuentra el poblado de Sliema,
una ciudad moderna y cosmopolita, hirviente de hoteles,
cafés, bares, cines y clubs nocturnos. Su costa
es rocosa, pero buena de cualquier manera para bañarse.
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